Chás
Acabo de abrir un puente en la extremidad izquierda y ya entran,
están entrando las partículas de energía que me acabo de inventar
suben como en una hilera una tras otra
brillando,
como bailando
hasta mi corazón,
que como si fuera un centro de espejos, las bombea a la velocidad de la luz
y siguen recorriíendome
despacito
llenando mi sistema
de esos elementos de colores diversos
pero brillantes
muy brillantes
que están llenando ahora mismo mis pulmones.
Y se depositan en el fondo, como un reloj de arena
ahora de purpurina
de polvo
de hadas
claro, ahora el aire que respiro es magia.
Después de unos segundos,
tengo purpurina en la punta de la nariz
y en los labios
en las mejillas
en los párpados
y el centro de espejos sigue proyectando la luz
hacia el resto de espacios que ocupan mi cuerpo.
Y siguen
llenándome de algo que me acabo de inventa de lo que ahora están brotando hojas rojas, naranjas y púrpuras
y claro, después vienen las flores
y se acercan las mariposas
y yo me he convertido en un jardín precioso
y mágico desde luego,
porque la magia existe en el momento que pensamos en ella.
están entrando las partículas de energía que me acabo de inventar
suben como en una hilera una tras otra
brillando,
como bailando
hasta mi corazón,
que como si fuera un centro de espejos, las bombea a la velocidad de la luz
y siguen recorriíendome
despacito
llenando mi sistema
de esos elementos de colores diversos
pero brillantes
muy brillantes
que están llenando ahora mismo mis pulmones.
Y se depositan en el fondo, como un reloj de arena
ahora de purpurina
de polvo
de hadas
claro, ahora el aire que respiro es magia.
Después de unos segundos,
tengo purpurina en la punta de la nariz
y en los labios
en las mejillas
en los párpados
y el centro de espejos sigue proyectando la luz
hacia el resto de espacios que ocupan mi cuerpo.
Y siguen
llenándome de algo que me acabo de inventa de lo que ahora están brotando hojas rojas, naranjas y púrpuras
y claro, después vienen las flores
y se acercan las mariposas
y yo me he convertido en un jardín precioso
y mágico desde luego,
porque la magia existe en el momento que pensamos en ella.
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