Yo ni siquiera he despertado del todo. Aún soy niña , y a pesar de que cada día me hago más adulta no pienso jamás matar a esa enana. Porque cuando somos utópicos, cuando soñamos con lo imposible, cuando nos brillan los ojos hablando de alguna idea somos esos niños que nunca van a terminar de crecer. Y allá aquellos que se maten a sí mismos y dejen de preguntarse por qués. Porque al final el mundo se va conformando y nos va matando. Y no pienso contribuir a eso. Un mundo en el que los adultos caminan como si fueran colgados en un perchero con ruedas que alguien lleva a alguna parte. ¿Quién? y ¿Por qué? y ¿qué narices hay que hacer para bajar de ahí?