Yo ni siquiera he despertado del todo.
Aún soy niña,
y a pesar de que cada día me hago más adulta
no pienso jamás matar a esa enana.
Porque cuando somos utópicos,
cuando soñamos con lo imposible,
cuando nos brillan los ojos hablando
de alguna idea
somos esos niños que nunca van a terminar de crecer.
Y allá aquellos que se maten a sí mismos
y dejen de preguntarse por qués.
Porque al final el mundo se va conformando
y nos va matando.
Y no pienso contribuir a eso.
Un mundo en el que los adultos caminan
como si fueran colgados en un perchero
con ruedas que alguien lleva a alguna parte.
¿Quién? y ¿Por qué?
y ¿qué narices hay que hacer para bajar de ahí?

Comentarios
Publicar un comentario