Soy
 lo que emerge de mi cuando soy.

Recordatorio.

Nube,
tormenta,
huracán.
Basura.
Humedad.

Tripas revueltas,
entrañas,
latidos,

paro.

Respiro.

Siento.

Sonrío.

Me miro,
siento,
sonrío.

Me miro.

Me miro.

Me dibujo con la mirada,

me siento,
sonrío.

Lluvia.

Humedad.

Tranquilidad.

Lluvia,

agua arrastrada por las aceras,

que cae por los acantilados

y llega a los desagües

y discurre por mis piernas

y mis dedos

y sale de mí.

En un proceso lento

as que ro sillo

tedioso

triste

denso.

Pero continuo,

dinámico,

circular

que no cesa

pero cambiante.


Ay que proceso.

Que me deja el cuerpo como las alcantarillas,

grises y oscuras

malolientes.

¿Pero acaso alguien las limpia?

Mis alcantarillas las voy a hacer de oro,
y purpurina,

no,
mejor de bosque,
de bosque salvaje,
cálido,

húmedo,
muy cálido.

Que me reconforta
y me calienta el corazón.

No sólo eso,
en vez de hacerme sombra la luz se multiplica

aparece el brillo,
el sol,
el verde,
el blanco,
el amarillo,

entonces se puede respirar,
-siempre se ha podido respirar- pero ahora respiro
y me miro
y estoy más limpia
más brillante

más ying, o más en la escala cromática agradable, ya ves, que las dicotomías sinmás.

y eso,

que no hay que pensar,

sólo que sentir...
y limpiar.

Porque cuando sientes, la energía

la bendita energía

hace "chas"

y entonces me doy cuenta y me echo a llorar.

Sí,
y a reír.

Y esto es super real.

como respirar,
y como limpiar.

Tan real como sonreirle a mi reflejo para que me lo devuelva
y tan real como crear

CREAR

que yo sin crear soy,
pero así soy más.


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